“El quinto retiro es un ataque al corazón de la política económica del Gobierno”

Si bien el exministro se muestra preocupado de que las pensiones y el orden público puedan afectar el devenir de la nueva administración, se manifiesta optimista sobre todo en la recuperación del crecimiento. A la vez, considera que 'el curso de la Convención es preocupante'.

'Las expectativas son siempre mayores que la realidad', dice, para comenzar, el hombre de las estrategias comunicacionales, el exministro de la Concertación, Enrique Correa.


Las suyas son altas respecto a este nuevo gobierno y, en especial, del Presidente Gabriel Boric. Algo que mantiene, aunque la ministra del Interior tuviera que dar nuevas disculpas por su acusación falsa en el Congreso. 'El Gobierno está encaminándose, y muy bien', agrega Correa, desde la pantalla, e insiste en la fortaleza del ministro de Hacienda, Mario Marcel, y el camino que ha trazado para 'estabilizar, recuperar y reiniciar el crecimiento'.


Y es que cree que el entendimiento entre equipos políticos y económicos —'según decía Edgardo Boeninger, nuestro maestro'— es clave para 'el buen gobierno'.


¿Y los riesgos?


'El quinto retiro y que la Convención borre con el codo lo que el Gobierno escribió con la mano. Si el Presidente quiere llevar adelante sus reformas, debe tener éxito, este dependerá de la economía y el orden público. Este gobierno sabe que no puede convivir con los viernes violentos y la violencia en La Araucanía, que lesionan su apoyo en la clase media'.


—¿Aunque sus primeras señales fueran retirar querellas y poner urgencia para indultar a los presos del 18-O?


—Hay un apoyo institucional desde La Moneda, están dadas las bases para mejorar. La ministra Siches fue a Temucuicui y se equivocó, pero dio respaldo explícito a Carabineros y el general Yáñez dio cuenta de ese respaldo en una entrevista.


'El entendimiento entre las policías y el Gobierno es clave para mejorar su capacidad de contener y reprimir la violencia, con mejor cuidado de los derechos humanos, y para su propia reforma. El Gobierno va delineando la línea de seguridad y ella cuenta con el respaldo de un subsecretario muy profesional como Manuel Monsalve'.


—¿Debieran desistir del indulto?


—Hoy no es un proyecto viable, la urgencia fue retirada, dejó de ser un problema.


—Conviven posiciones muy diferentes en la coalición, ¿cómo controlar la violencia?


—Tiene mucho que ver con el liderazgo que está ejerciendo el Presidente. La prueba de fuego no es el Twitter de un parlamentario, es que se ponga fin a los viernes y a la violencia de La Araucanía. Uno de los problemas que hay en La Araucanía es en relación al diálogo. Hay que preparar una oferta contundente de tierras, un programa bajo el propósito de paz por tierra, no un diálogo sobre múltiples asuntos.


—¿Esa oferta incluye a grupos violentos?


—El que quiere dialogar, debe dejar la violencia, tierras por paz.


—¿Cómo se avanza si la delegada del Biobío dijo 'no tenemos ninguna manera de controlar lo que ocurre'?


—La eficacia del diálogo es que tenga contenido, que estas comunidades que quieren la paz tengan beneficios. Eso hay que volver hacerlo.


'Siches tenía grandes merecimientos'


—Ha dicho que el éxito del Presidente se juega en este primer tiempo.


—Vuelvo sobre el respaldo sin vacilación al equipo y las políticas económicas, el rechazo al quinto retiro, su preocupación por el curso de la Convención, un viaje impecable a Argentina, que echa por tierra los prejuicios a la designación de la embajadora. Su desafío principal, y donde se juega bastante, es en la Convención y la seguridad pública. Diría que (el Presidente) está decidido a ejercer su liderazgo para que las cosas mejoren en la Convención.


—A propósito de nuevos embajadores, ¿no fue otro paso en falso si el Presidente prometió terminar el 'pitutismo'?


—Lo importante es que se conserve la proporción 80-20 y que los embajadores políticos sean solo 20%. La crítica a 'No a la embajadora Figueroa' no tiene base.


—¿Y cómo lee la caída en la popularidad presidencial?


—Dependiendo de la encuesta, está entre 42% y 50%. No es mal número. Es difícil desentrañar, hay que ver qué pasa en las próximas encuestas. El Presidente tiene un liderato grande y este desmedro no es todavía estratégico en su apoyo.


—¿Fue un acierto o una apuesta arriesgada la designación de la ministra Izkia Siches?


—Ella tenía grandes merecimiento para ser ministra del Interior, lo correcto es seguir apostando a que le vaya bien. Me pareció una muy buena noticia. El balance de la ministra Siches es ambivalente. Tiene muchos elementos positivos y ha tenido errores no forzados. Probablemente, deba tener cuidado mayor con su equipo asesor, sus expresiones. No fue buena idea tocar este tema en la Cámara de Diputados sin haber constatado si era o no cierto ir a Temucuicui sin preparación. Pero ha sido estupendo su respaldo a Carabineros. Hay que apoyar a la ministra Siches. La transparencia es gran aliada, la espontaneidad es mala consejera.


—¿Cómo repararía el daño a la credibilidad del Gobierno?


—Lo que ocurrió fue muy serio. Es complicado cuando un ministro da informaciones inexactas y doblemente si lo hace en el Parlamento. Pero no es un punto final a toda la credibilidad de la ministra.


'El Estado de bienestar es la razón de ser'


—¿Qué base de apoyo debe buscar Boric para gobernar?


—Es una pregunta muy de fondo. Más allá de alianzas políticas, debe construir una gran alianza de largo plazo entre el Gobierno y la clase media en torno al Estado de bienestar. Fue el gran respaldo de Michelle Bachelet y Ricardo Lagos. Esa clase media tiene sensibilidades, prioridades muy distintas al ABC1, elementos y energías nuevas. Entenderlo es la principal tarea social del Gobierno, porque los asuntos de clase siguen siendo importantes.


—Todos los últimos presidentes han soñado esa alianza…


—Pero ninguno ha propuesto un Estado de bienestar.


—¿Hay acuerdo en Apruebo Dignidad? Piensan en distinto el quinto retiro.


—Sí, hay un conjunto muy variado de opiniones en la reforma previsional, es normal y no hay mayores consecuencias. Otra cosa es el quinto retiro. Es un ataque directo al corazón de la política económica del gobierno del Presidente Boric, un daño de marca mayor.


'En 30 años, el país sufrió una transformación social gigantesca. El problema fue que la dejamos por completo librada a los ritmos del crecimiento. Cuando bajó de 3,5%, esos sueños se esfumaron y volvieron las pesadillas del pasado'.


—Se proyecta crecer bajó 2% este año.


—Está bien que esté bajando, porque creció por encima de su crecimiento potencial. Este año va a terminar ajustado en un 1,4-2,5%, y el ministro Marcel ha dicho una frase importante: 'El 2023 no está escrito en piedra'. Depende de que empecemos a crear ambientes para la inversión. El Presidente dijo con claridad que su gobierno tiene sentido si es un tránsito hacia un Estado de bienestar, es la razón de ser, la épica, su fuerza programática. Son los propósitos, los derroteros, pero tenemos riesgo.


—¿Cuáles son los principales?


—Enfrentamos megarriesgos. Uno es que la economía se estabilice, no despegue y nos veamos condenados a la mediocridad que puede perpetuar la fragilidad social. Otros megarriesgos son la naturalización de la violencia y los desequilibrios institucionales que puedan venir de la nueva Constitución.


Convención: 'Estamos a tiempo para mejorar'


—¿Qué desenlace anticipa para la Convención?


—El curso de la Convención es preocupante, pero estamos todavía a tiempo para mejorar el desempeño. Una prueba de fuego es la propuesta de sistema político, donde pueden generarse desequilibrios. No entiendo el frenesí por terminar con el Senado.


'Es muy importante que se genere un curso de apoyo a la aprobación de la Constitución. Lo peor que le puede pasar al país es que gane el 'rechazo', sería el fracaso del camino que iniciamos en 2019 buscando la paz, cuando la Constitución vigente ha perdido mucho de su legitimidad social. Construir una Constitución de los vencedores es muy peligroso. Lo hizo el general Pinochet en la Constitución del 80 y ahora los vencidos somos los vencedores de hoy'.


—El oficialismo es mayoría en la Convención, ¿ahí debe liderar el Presidente?


—No se trata de vulnerar la autonomía de la Convención, sí de ejercer los derechos a opinión, debates políticos propios de la democracia. Los equilibrios tienen un defecto, hacen más lentas las cosas, pero los desequilibrios son crisis aseguradas.


—¿Ve conciencia de esos riesgos?


—Algunos más, otros menos. Ojalá crezca esa conciencia y algunos se den cuenta de que, a veces, pueden verse encerrados en una cápsula, ajenos a los sentimientos de la mayoría.


—¿Por qué, entonces, el Gobierno no logra alinearla frente al quinto retiro?


—Espero que la fuerza del paquete económico del Gobierno, sea suficiente para que no se genere esta bomba.


—Sin embargo, varios en el PC apoyan el retiro y el alcalde Jadue dispara contra el Gobierno.


—Ellos están en el Gobierno, tienen la obligación de defenderlo. Las opiniones del alcalde Jadue son suyas y no del partido. Hay tensiones, pero no creo que lleguen a desconocer el liderazgo del Presidente y al Gobierno. En la medida que el Presidente acentúe una sociedad de bienestar que convive con buena economía, reformas aplicadas gradualmente, grandes acuerdos en la Cámara de Diputados y el Senado, es bien posible que surja una oposición a su izquierda. ¿Quién la va a liderar? Está por verse.


—Y la oposición de derecha, ¿qué camino debe seguir?


—La derecha sigue atada al conservadurismo y no va a despegar mientras no ajuste cuentas con su concepto de libertad. No se puede estar a favor de la libertad económica y en contra de las libertades personales. También depende mucho del papel de oposición y colaboración que tenga. Si es una oposición de solo negación y por el 'rechazo', puede terminar muy dañada por una derecha muy integrista y que puede ganar mucha fuerza.


—¿Murió el proyecto socialdemócrata al quebrarse la alianza histórica DC-PS?


—Habrá que ver. Por el momento, el destino de esas fuerzas políticas estará determinado por su respaldo y el futuro del Gobierno. La directiva DC definió que respaldará al Gobierno. Está completamente equivocado quien piense en una centroizquierda que pueda tener beneficios en un fracaso del gobierno de Boric.


—¿Es su mensaje para los 'amarillos'?


—Yo digo lo que digo, no más.