LA PARADOJA CHILENA

Enrique Correa Ríos

Presidente Imaginaccion Consultores

 

26 de abril 2021

La prensa internacional, incluso líderes europeos han hablado en estos días de la paradoja chilena. Un exitoso plan de vacunación que llama la atención de muchos en el mundo y una segunda ola cuya crudeza llama también la atención a muchos en el mundo.

 

La paradoja, esa es la palabra que mejor ajusta para describir nuestra situación.

 

Paradoja entre una vacunación que avanza según lo programado en buena forma, aunque más lento en estos días, y un virus que también avanza, fuera de todo control, aunque los números de contagiados diarios tiendan a bajar.

 

Vacunas e inmunidad relativa para mañana, aunque no sabemos cuándo y pandemia que nos agobia para hoy. A propósito del virus los expertos observan con atención y con no poca ansiedad distintas y eventuales mejorías, habrá que ver si marcan tendencia.

 

Otra paradoja detrás de esta, si bien los confinamientos nos causan grandes daños económicos y todavía no hemos conocido un mes con números azules en el 2021, el año cerrará con buenos resultados. Los suficientes para cubrir lo que caímos en el 2020, economía con un buen fin de año, economía en el presente que nos agobia.

 

Si no logramos comprender estas paradojas no sabremos lo que nos ocurre e iremos del optimismo al pesimismo, de la risa al llanto, a cada rato. Así le pasa al gobierno, su comunicación no logra capturar la paradoja y relatarla. La comunicación fue confusa, exitista con las vacunas (con razón) y fue confiada con las vacaciones (con menos razón). La luz al final del túnel, la frase del Presidente que proyecto la imagen que veníamos de salida cuando llegó el primer cargamento de vacunas. No costaba mucho decir que nos iría mejor, pero que antes que así fuera nos iría mal y muy mal.

 

Una noche oscura antes de la luz.

 

Eso es lo que llamamos comunicación de riesgo. No sabemos cuánto durará esta pandemia y cuánto volverá a crecer. Todas las apuestas de la autoridad sanitaria apuntan a quebrar la curva de alzas mediante la mantención de cuarentena y otras restricciones.

 

Ahora mira los días y los números con relativo optimismo, ojalá sea así. Aunque todos coinciden en que el sistema hospitalario y las camas de urgencia sufrirán fuerte presión en las semanas próximas. Habrá que ver. Probablemente en el curso del mes de abril la pandemia evolucione hacia una meseta muy alta en casos. Esa endemia obligará siempre a restricciones, aunque no siempre cuarentenas.

La pandemia estabilizada, aunque sea en niveles altos, es compatible con las elecciones de mayo. Ojalá así sea, todo el mundo espera no postergarlas de nuevo, por el daño que ello ocasionaría a nuestro sistema político, tan a mal traer y una de cuyas pocas piezas sólidas son las elecciones y el sistema electoral en el que la gente sigue confiando.

 

Además, este calendario, ahora postergado, es el canal que gracias a los acuerdos políticos de noviembre de 2019 que nos salvaron, viabiliza la gigantesca crisis social de octubre. Veremos qué pasa, noticia en desarrollo.

 

Sigue siendo cierto, sin embargo, que podríamos tener un momento más virtuoso entre julio y la primavera, contención de contagios o inmunidad relativa por la vacuna y números azules en la economía, teniendo en cuenta la baja tasa de comparación del año pasado. Incluso podríamos tener meses con dos dígitos. Sin embargo, siendo vigente el pronóstico, estamos obligados a una nota de cautela. Dijimos entre julio y septiembre, digamos que más septiembre que julio, no sabemos todavía cuándo el virus será contenido. Por las nuevas variantes, por la propia ferocidad de la segunda ola, por las limitaciones de inmunidad de las propias vacunas o, como lo estudian los ingleses, podría ser que no habrá inmunidad de rebaño sin que se vacunen los de 16 años y menos. Veremos, también noticia en desarrollo.

 

Todos estos cambios no alteran el retrato de fondo de lo ocurrido en Chile. Ese retrato ya está dibujado. Nos dice que los chilenos, la gente común, no la de las redes, han vivido la crisis social y la pandemia como una sola y prolongada crisis.

 

La gente vive tiempos extraordinarios desde octubre del 2019.

¿Qué adjetivos pueden definir el efecto en las familias comunes y corrientes de una crisis tan prolongada? Fragilidad y otro adjetivo más, inseguridad y otro más, incredulidad en las promesas y predicciones.

 

Así está el país, como su gente, más frágil, más inseguro, menos predecible. Yendo todavía más al fondo, lo ocurrido en estos meses no cambia una apreciación que ya hicimos hace un tiempo. Después de tanto vendaval sabemos que la economía resistió y la sociedad se desplomó. Si este desplome social no se nota a simple vista en toda su magnitud, es por las transferencias fiscales y principalmente por los retiros del 10%. Mejor digamos entonces que la sociedad no se sostiene sobre sus propios pies. Constatamos también que el sistema político, el gobierno, la oposición, muestran signos fuertes de deterioro y que el populismo parece invadirlo trasversalmente. No obstante ello, mantiene su capacidad de acuerdos, ayer en el acuerdo constitucional, después en el económico, el de los 12 mil millones por 20 meses y hace unas semanas, en el acuerdo de postergación de las elecciones y nuevos beneficios sociales.

 

El sistema político chileno tiene un rostro ambivalente, severo deterioro y mantención de ciertas capacidades institucionales para acordar y resolver (una semana después de escrita estas notas, el país se precipitó a una crisis a raíz de la decisión del Presidente de enviar al Tribunal Constitucional el proyecto de ley sobre  un tercer retiro de fondos previsionales, aprobado con mayorías contundentes en ambas cámaras, esa decisión y sus consecuencias han abierto un nuevo periodo de crisis institucional en el país, con manifestaciones en las calles, con una virtual ruptura de la coalición oficialista con su gobierno y con una acusación constitucional contra el Presidente con quien en algún momento fue considerada como una iniciativa de los sectores más radicalizados, hoy toma fuerza en

 

toda la oposición. sólo un nuevo acuerdo puede salvar al país de una situación que podría salirse de control. No estamos en condiciones ahora de evaluar el alcance y el desenlace que esta crisis pueda tener).

 

Vamos a algunas notas para cada uno de estos temas, la economía, la sociedad, la política.

 

Antes una prevención. En estos tres terrenos, como en el conjunto del país, se vive, lo sabemos, una crisis de confianza muy severa. Sin embargo, en el curso de este tiempo, fueron apareciendo tres confianzas, en las vacunas, en la convención constituyente de la cual, la gente piensa que podría salir algo mejor para su vida y para el país y en el sistema electoral. Recordemos el plebiscito y la jornada de vacunación, parecía el viejo país, ese anterior a las desconfianzas. Ojalá las novedades sanitarias y una eventual nueva postergación de las elecciones no mellen esas confianzas. Son las únicas.

 

Economía y sociedad.

 

Pero ahora vamos a lo nuestro, en este trio de dimensiones, la economía es la más fuerte y la sociedad la más frágil.

 

Dos números, dos informes nos lo muestran. El IPoM que nos dibuja una economía mal herida que conserva su fortaleza y al frente un informe del Banco Mundial que nos muestra que dos millones trecientas mil personas de clase media han perdido su condición de tal.

 

Si leemos el IPoM, estos conceptos y números básicos han sido respaldados por expertos e instituciones que toman la temperatura a la economía, también enfrentamos, casi para variar una paradoja.

 

La economía tendrá suficiente fuerza para superar en este año la caída del año pasado, sin embargo cuando recuperemos vuelo de crucero en algún momento del 2022, la economía tendrá freno y se moverá en los estrechos márgenes de un bajo crecimiento potencial. Las fuerzas dan para compensar la caída, pero para tener después un alto crecimiento se requiere mucho trabajo, mucho esfuerzo adicional.

 

Compensar la caída del 2020 quiere decir que salimos incólumes?, no, porque la crisis ha dejado muchas heridas en las empresas de servicios especialmente y con particular intensidad en el mercado laboral, que saldrá de la crisis con niveles de desempleo importantes, con un mercado laboral con altos grados de heterogeneidad. Más trabajo informal, menos trabajo femenino, estrecha oferta laboral para muchos jóvenes.

 

Por otro lado, las empresas se han sobre endeudado para subsistir y su capacidad de inversión será limitada.

 

Sin embargo, todo indica que el dinamismo de la economía sigue siendo fuerte. Crece pese a todo, si se compara cada mes con el anterior. A veces, esa energía subyace en medio de tanta restricción, pero está allí siempre. A penas unas o dos restricciones desaparecen, resurge la actividad.

 

Otro elemento importante ha sido el rol del consumo en la actividad económica. Las transferencias y los retiros (estos últimos con efectos catastróficos en las pensiones), han dado dinamismo al comercio y han favorecido al sistema financiero por el pago de muchas deudas. Un porcentaje importante de estos retiros se ha destinado al ahorro individual y probablemente se volcarán al consumo.

 

La nota roja del panorama es la inversión. Veremos si la inversión pública cumple su rol. Por el momento, por la cuarentena, no se despliega. Veremos después, no es esta una carrera corrida, no sabemos si el estado invertirá y gastará oportunamente los cuantiosos fondos destinados en el presupuesto a la inversión pública. Una palabra más sobre el tema, además de las dificultades del estado con su propia burocracia y sobre regulación, hay un concepto ausente en estos días, la colaboración público-privada. Según ese concepto gobierno y privados son socios en empeño por invertir, no contendores instalados en veredas distintas.

 

Una frase final sobre este tema, la economía resistió no sólo porque ahorró, sino porque tiene una institucionalidad de gran calidad.

 

La sociedad.

La sociedad es nuestro problema principal. Nuestro desarrollo futuro no resiste estos niveles de fragilidad en la sociedad.

 

Se puede estar demoliendo o por lo menos deteriorando la sociedad de clase media, vulnerable y todo, pero de clase media al fin, que fue surgiendo en más de dos décadas de bonanza. Su surgimiento y su progreso fue producto del crecimiento, más que de políticas públicas deliberadas.

 

En la medida en que el crecimiento se estancó, sus posibilidades y sus aspiraciones, las de la clase media, se estancaron y con ello se fueron diluyendo sus aspiraciones, sus posibilidades. Sus aspiraciones eran la sal de su épica, de su orgullo, de su impulso. El ascenso social es el propósito que las moviliza. “Mis hijos más que yo y yo más que mis padres”, son la razón de ser de su cultura. La crisis abrió paso a su peor de sus temores, el retorno a la pobreza. Por eso, los números del Banco Mundial son tan delicados para nosotros.

 

Esa base inferior de la clase media ha sido la base de nuestra estabilidad social y fue también el origen del inmenso apoyo que tuvo el estallido social en su momento.

 

Allí está el cui de nuestro avance, allí está el cui de nuestro retroceso.

 

Tres notas sobre el tema.

 

Naturalmente lo que más golpea por su dramatismo es la lucha por la subsistencia de los más pobres. Las ollas comunes, las cajas de alimento, el riesgo de no contar con la seguridad de tres comidas diarias. Al fin y al cabo, sin embargo, el estado tiene más instrumentos para acudir en su auxilio. No los tiene o tiene muy pocos para sostener a esta clase media y evita su caída en la pobreza de la que salió.

 

De allí se originan dos asuntos. El 10% y la discusión de la universalidad de los beneficios (olvidarse de la focalización por una vez).

 

El porcentaje de retiros destinado al ahorro lo demuestra, es la clase media que se aferra con dientes y muelas a su condición.


En cuanto a los beneficios del estado, este sector de la clase media sólo pude beneficiarse parcialmente si no es universal. No está en ningún registro social, en ningún listado de beneficios. Llegó por su esfuerzo y por el crecimiento del país a un estatus que le valió valerse por sí mismo. Ahora no puede hacerlo y se encamina de regreso a ser pobre de nuevo a no ser que el Estado acuda a salvarlo mientras resuelve su situación. Ello es posible sólo si la ayuda es universal, sin requisitos.

 

Otra nota, ¿qué quiere esta clase media? Lo de siempre, acceso a bienes públicos de calidad, salud, educación, pensiones.

 

Probablemente entonces, este sea el centro de la discusión de los derechos sociales en la convención y que una protección social más maciza, más sistemática, más parecido a un estado de bienestar estará en el centro de los programas presidenciales. Aquí está el punto, en el acceso a bienes públicos, en el acceso igualitario a bienes públicos. No en las revoluciones, no en las refundaciones, sino en la protección social, ese es el tema que no viene.

 

Una tercera nota todavía, si leemos los debates políticos y leemos las redes sociales,  nos quedamos con la impresión que el país está ´polarizado, eso no es así, es la sociedad, la sociedad no está dividida, como lo estuvo en los 70’ quiere cooperación, soluciones, acuerdos (en estos días ha subido el nivel de protesta de la gente, porque sienten que el 10% que les pertenece les está siendo negado, aunque esta no sea una buena política pública, aunque represente el peor daño imaginable a las pensiones, es lo que la gente pide, es lo que la gente espera. Esto es lo que sucede una semana después de escrito este texto. En él sin embargo, afirmábamos que la raíz del problema estuvo en la incapacidad del gobierno para generar un bono universal suficiente para enfrentar los tiempos difíciles a los hogares de clase media. El gobierno regateo al borde del abismo, esta es la consecuencia).

 

Esa clase media es socialmente exigente, pero políticamente moderada.

 

La política.

 

Finalmente la política, como lo dije, la política, los políticos, los partidos e incluso el gobierno están invadidos por el populismo.

 

Temerosos los políticos por las redes sociales amedrentados por el fanatismo cuando no por la injuria. Pese a todo son capaces todavía de tomar acuerdos y evitar lo peor.

 

Estas ambivalencias del mundo político son, sin embargo, prueba de su inestabilidad, la política ha dejado de ser predecible, se ha vuelto también frágil.

 

Dos asuntos aquejan a la política de manera principal, la debilidad del gobierno (que llega al límite en estos días y la desaparición de una centroizquierda moderada que dio estabilidad al país en su momento).

 

¿Mejorarán las cosas? Es difícil en tan poco tiempo, pero con todo, todo parece encausado en el proceso electoral, por eso también que tanta postergación es delicada. Una prueba de fuego, un test acido para ese mundo es la aprobación o no de la reforma previsional, si no lo logran, las consecuencias serán negativas, muy negativo para todos en el tiempo que viene.

 

Una nota más, el gobierno perdió el control de la agenda, vive el día a día, sus partidos se apartan de él, sus candidatos se apoyan en sus propios programas y en sus propias fuerzas y no en su adhesión al gobierno. El gobierno no se resigna. No termina por comprender que sus únicas fortalezas son la vacunación, poner en raya a la pandemia y que la economía crezca y compense la caída del año pasado, más nada. (Una semana después de escrito este texto el gobierno vive un riesgo institucional mayor y sólo una buena negociación puede salvarlo, si no se logra y la acusación constitucional avanza en el parlamento, el daño para el país será grande, a nadie conviene perder los niveles de estabilidad política que hoy tememos, por precarias que sean. Veamos qué pasa, todo se ha vuelto muy líquido e impredecible).

 

En la oposición las cosas no están mejor, sigue concitando más apoyo en las encuestas sus versiones más duras o populistas, mientras los herederos de la antigua centroizquierda no remontan.

 

Tres notas finales de este último asunto.

 

  • La centroizquierda sólo prosperará si se aparta y se distingue de la izquierda dura o populista.

 

  • La buena economía y una protección social superior son su oportunidad programática. Menos palabras acerca de grandes cambios y más propuestas para disminuir la fragilidad de la sociedad, en especial de su clase media.

 

  • La batalla electoral se dará en el centro. Si la centroizquierda no abandona su inclinación hacia la izquierda, la izquierda más dura será la que pasará a segunda vuelta y ganará la derecha, probablemente Lavín. Noticia en desarrollo.

 

Esperemos la elección de mayo, con todos sus defectos, partidos como el socialista y el demócrata cristiano, tienen muchos votos, solo después de la elección, teniendo los votos a la vista, miraremos cara a cara y no como ahora, que miramos como a través de un vidrio oscuro.

 

Dos notas sobre populismo y legislación.

 

El 10%, el tercer retiro, es todavía más catastrófico para las pensiones y amenaza a la propia reforma de pensiones, así lo dejó claro el presidente del Banco Central en el Parlamento. Ya lo dijimos, sin embargo, es una propuesta que atrae a la clase media. En mi opinión pudo haber sido contrarrestado por una negociación en serio, un aporte universal, una ayuda de emergencia consistente, sin cuenta gotas.

 

Una negociación en serio, que no parte con un anuncio público del Presidente, sino que termina con un discurso público de todos que han llegado a acuerdo.

 

Otra nota, hay una variedad, casi un vendaval de iniciativas tributarias en el Parlamento. Todas son inconstitucionales, pero tengo dudas que el gobierno pueda recurrir una y otra vez al tribunal constitucional. Un grupo trasversal de expertos, propuso una reforma centrada en las exenciones. Fue desechado con excesiva rapidez por el nuevo Ministro de Hacienda cuando ascendió, al desaparecer el proyecto, que tenía la aprobación de todos los partidos, se abrió un espacio para la creatividad tributaria, superricos, royalty, etc. Creo que se anticipan los plazos para un acuerdo tributario. La débil situación del gobierno, casi terminal, puede llevar a un acuerdo más amplio en materia tributaria que el que se suponía. Esta es la consecuencia de no haber medido el efecto de postergar un proyecto que habría podido resolver en un primer tramo, una mayor recaudación dejando para el primer año del próximo gobierno, un acuerdo tributario más global, unido con un acuerdo por el crecimiento. Esa oportunidad se perdió. Los errores se pagan caro.

 

Araucanía.

 

En la Araucanía vivimos las consecuencias de la interrupción abrupta de un gran acuerdo que estuvo a punto de lograr el Ministro Moreno. De allí en adelante, después del asesinato de Catrillanca, las comunidades y los líderes pacíficos perdieron peso y prosperaron los violentos. Algunos viejos violentos y otros violentos nuevos.

 

A ello se suma una gran incapacidad profesional e institucional de la policía siempre sobrepasada. Carece de una inteligencia que le permita conocer la geografía de la violencia en la Araucanía.

 

No hay otro camino que uno que convine diálogo y seguridad.

 

Un diálogo que contemple devolución de tierras con títulos ancestrales, reconocimiento de los derechos específicos de los pueblos indígenas, elevados estos al rango de reconocimiento constitucional.

 

El dialogo tendrá que incluir una decidida acción público-privado para reducir dramáticamente los niveles de pobreza en la Araucanía.

 

La paz es una condición del dialogo, el dialogo es una condición para la paz. Los que elijan el camino del dialogo formarán parte de las soluciones, los que persistan en la violencia tendrán que enfrentar los tribunales.

 

Sólo una política con esas dos alas puede dar frutos.

 

Mientras se busca una solución más completa, el orden público es responsabilidad del gobierno. El orden público es la esencia de gobernar.

 

Al otro lado, en la oposición, es muy importante comprender definitivamente que la violencia es negativa en sí misma, no tiene atributos ni explicaciones positivas. La violencia es como la violación a los Derechos Humanos, no admite contexto, explicaciones ni discursos compasivos. Sólo la ruptura con la violencia da fisonomía democrática a una fuerza política.

 

Este es un punto clave.

 

Otra dimensión del delito es el narcotráfico, cada día dominan más barrios y sectores de la periferia (después de escritas estas notas, CIPER publicó una investigación que demuestra empíricamente lo que decimos). Aquí tampoco la policía no se ha podido desplegar un mapa del narcotráfico. Podemos estar equivocados, pero pareciera que caminamos en medio de una noche oscura.

 

Finalmente hay que poner atajo a la expansión de las armas de alto calibre. Mientras más armas hay en manos privadas, armas para delinquir o para tomar la justicia por las propias manos, más insegura es la sociedad.

 

El discurso del populismo.

 

¿Cuál es la esencia del discurso de un populista? Es aquel que dice.

Usted tiene ira y rabia, los partidos no lo interpretan, no lo comprenden, no recogen su enojo, tampoco los gobiernos. Los de izquierda y los de derecha, todos son de la elite, yo lo voy a interpretar, voy a conversar directamente con usted, para oírlo, acompañarlo. Convertiré su ira en el fundamento de nuestro futuro.

 

Ese es el discurso del populismo de hoy. Ese fue el discurso del fascismo del siglo XX.

 

Nota final.

 

En el fin de semana el gobierno anunció el envío de un proyecto de ley propio sobre el retiro del 10% para aplacar la crisis que lo acosa.

 

Todavía no tiene el acuerdo de la oposición. Ese es el punto clave. Noticia en desarrollo