ESTILO DE GOBIERNO Y PARTIDOS
28 septiembre, 2018

Con la presentación del Plan por la Paz y el Desarrollo para la Araucanía, la reunión en La Moneda del Presidente Sebastián Piñera con los ex Presidentes Ricardo Lagos Escobar y Eduardo Frei para enviar una señal de unidad y tranquilidad ante el inminente fallo de la Corte de La Haya, la presentación del Mandatario en la reunión de la ONU, y la aprobación de la Ley de Identidad de Género, el Gobierno ha logrado retomar el protagonismo en la agenda pública. Según las mediciones de la última encuesta CADEM, tras las celebraciones de Fiestas Patrias, el Presidente Piñera alcanzó un 45% de apoyo, cifra con la cual vuelve a poner la aprobación a su gestión por sobre la desaprobación, que alcanza un 41%.

 

Lo anterior, no obstante, está lejos de constituir un factor de tranquilidad para el Ejecutivo, enfrentado permanentemente a las contradicciones al interior de su sector. Próximos a la discusión del Presupuesto 2019 para la nación, así como para una nueva Reforma Tributaria que va perdiendo adhesión semana a semana, el desafío de unidad del oficialismo resulta fundamental para el Gobierno ante un Congreso en el que es minoría.

La oposición, por su parte, va progresivamente avanzando hacia una mayor coordinación, especialmente en los ejes PS-PPD y DC-PR. Ello, sin embargo, no logra resolver la relación con el PC y el Frente Amplio. Así, las posiciones respecto de cada contingencia han debido ser definidas caso a caso, otorgando al sector una imagen de incapacidad para superar sus divisiones y construir una propuesta de futuro conjunta. Muestra de lo anterior fue el fracaso de la Acusación Constitucional contra tres jueces de la Corte Suprema, no obstante la intensa intervención de la diputada PC y abogada de DDHH, Carmen Hertz, y el sensible clima generado por las conmemoraciones de un nuevo 11 de Septiembre.

 

Clave 1: EL ESTILO PIÑERA

No obstante generar importantes tensiones en su sector, el Presidente Sebastián Piñera parece resuelto a llevar adelante una agenda de corte progresista y liberal, en diversos temas que, pese a no estar contenidos en su Programa, sin duda atienden a sentidas demandas ciudadanas. Así ocurrió, por ejemplo, con la Ley de Identidad de Género, la que fue aprobada sin los votos del oficialismo.

Es evidente que el Presidente Piñera está determinado a implementar una agenda en concordancia con lo que los ciudadanos están considerando legítimos derechos, en una sociedad chilena que evoluciona hacia mayores libertades y tolerancia. Esto ha provocado controversias dentro de la coalición gobernante, donde Evópoli y algunos miembros de RN apoyan decididamente la implementación de esta agenda liberal, mientras que otros, de la derecha más tradicional, acusan al Gobierno de ceder ante las presiones y atender más lo que consideran la “agenda de la izquierda”, en perjuicio de un mayor protagonismo del programa gubernamental.

- Lo cierto es que el Mandatario parece manejar una lectura -basada en las encuestas- respecto de los cambios acontecidos en la sociedad chilena, la que ya no está disponible para aceptar que la autoridad le diga cómo debe vivir en el ámbito privado. Así quedó demostrado con el alza en la aprobación del Gobierno, que anotó como uno de sus principales factores (33%) la aprobación de la Ley de Identidad de Género. Además, en un Chile por siglos mayoritariamente católico, la pérdida de poder e influencia de la Iglesia Católica, golpeada por el desprestigio por sonados casos de abusos y violaciones sexuales a menores, así como por la protección de los responsables del clero, está incidiendo fuertemente en que los temas “valóricos” se debatan y resuelvan con mayor apertura que en el pasado.

 

- Los datos demuestran que los chilenos quieren cambios que pongan a nuestra sociedad en el camino de un desarrollo integral, que mejore sus vidas en lo económico y también en sus libertades en el más amplio sentido. Y, por cierto, quieren hacerlo en un ambiente de paz y no de permanente controversia y descalificación de los actores políticos. Ya en el gobierno pasado la ciudadanía demostró su posición crítica respecto de posturas extremas e ideologizadas. Ahora, la última encuesta Cadem señala cómo los políticos peor evaluados a José Antonio Kast (39%), Alvaro Elizalde (38%), Jacqueline Van Rysselbergue (35%). Es decir, se desaprueba a quienes han aparecido como los más duros conservadores de la derecha y a quien ha representado la vocería de una oposición que ha sido calificada por el Ejecutivo como “obstructiva”.

 

- Con todas estas consideraciones sobre la mesa, se consolida la imagen de un Sebastián Piñera que, fiel a su estilo personalista y determinado, está por sacar adelante lo que él estima necesario y correcto para el éxito de su Gobierno, independientemente de las consecuencias que esto tenga en su sector. Lo cierto es que, si Chile Vamos no se suma y se convierte en un factor de obstrucción de la agenda gubernamental, el Ejecutivo terminará aprobando proyectos que concitan apoyo de otros sectores políticos, aun sin los votos del oficialismo, éxito que cosechará el Mandatario.

 

- Mantener este “estilo” será mucho más fácil si las cifras de la aprobación ciudadana aumentan en las encuestas, como ha sucedido últimamente. Con todo, si logra imponer ese sello, habrá abierto la puerta a un tipo de legado que se fundamentará en factores independientes a las cifras macroeconómicas.

Clave 2: ¿UN NUEVO CUADRO EN LOS PARTIDOS?

En el contexto de este particular estilo de gobernar del Presidente, de una agenda presidencial que se modifica dependiendo de la coyuntura, de la emergencia de nuevos referentes, los partidos –tanto de oposición como del oficialismo- encuentran dificultades para operar y cumplir con su rol político social. Es el caso de la oposición, que no logra encontrar y definir con precisión su rol frente al Ejecutivo y en el de los partidos oficialistas que, sorprendidos por iniciativas presidenciales, demuestran su incomodidad o su franca oposición a anuncios presidenciales. Cómo influirá en el mediano plazo este cuadro en el futuro escenario electoral está por verse. Sin embargo, de lo que no hay duda es que las fuerzas políticas parecen desacomodadas en la actual coyuntura política.

 

- En Chile Vamos la agenda gubernamental provoca problemas. Ejemplo de ello son las diferencias respecto de si es mejor una ley de cuotas o bien escaños reservados para los pueblos originarios que incluye el recién presentado Plan gubernamental, o como acontece con el complejo debate sobre la ley de adopciones y la posibilidad de que la indicación sustitutiva enviada por la Administración Piñera abra el camino a la adopción homoparental.

 

- Así, lo que a la derecha tradicional o a la extrema derecha de José Antonio Kast genera dificultades en la agenda gubernamental, provoca entusiasmo en Evópoli y otros sectores o posturas opuestas a líneas oficialistas. Este es el caso del voto del diputado Bellolio en la indicación que establece igualdad salarial entre hombres y mujeres, lo que refleja visiones claramente contradictorias en torno a las demandas que debe enfrentar el Gobierno en una dinámica político social que suele sorprender con la emergencia de situaciones imprevistas -como el caso de la contaminación en Quintero- entre tantas materias que irrumpen con la exigencia de cambios.

 

- Por otra parte, y a pesar de los esfuerzos de sus nuevas directivas y de las últimas señales de coordinación entre algunos partidos, lo cierto es que la oposición no logra encontrar una fórmula para retomar protagonismo real en la agenda pública y se pierde en la irrelevancia resultante de sus indefiniciones y contradicciones. El fracaso de la Acusación Constitucional contra los jueces de la Corte Suprema es solo una muestra de la descoordinación del sector y de una profunda fractura, que parece ir delineando un nuevo escenario en la conformación de la centro-izquierda.

 

- Los partidos tradicionales de la oposición, y que conformaron la ex Nueva Mayoría, continúan cruzando el desierto. No obstante haber renovado sus directivas y hacer algunos esfuerzos de entendimiento con miras a futuros acuerdos electorales, lo cierto es que, frente a la ciudadanía su protagonismo se ve reducido a sus reacciones y críticas frente a las iniciativas del Gobierno, careciendo por completo de una agenda y de propuestas novedosas para la sociedad del futuro.

 

- Por su parte, el Frente Amplio, a pesar de sus últimas dificultades internas, mantiene una imagen de fuerza política emergente, con dos de sus principales líderes como los mejor evaluados en la última Cadem (Gabriel Boris, 62% y Giorgio Jackson, 61%). Una alianza con la ex Nueva Mayoría, en la situación actual, parece no sumarle a su proyecto de convertirse en una alternativa de gobierno. Todo esto insinúa la posibilidad de un reordenamiento de las fuerzas en el seno de la oposición.

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