¿A qué debemos prestarle atención al debate de hoy?
Por Ignacio Imas, gerente asuntos públicos Imaginaccion
Ex – Ante / Columna de opinión
26 de octubre 2025
Durante meses hemos observado un fenómeno peculiar, probablemente gatillado por el voto obligatorio: nuestros electores son cada vez menos leales a sus alternativas. Esto afecta particularmente a quienes tienen su fortaleza en electores nuevos u obligados; por eso Jara no pierde electores, pero tampoco suma masivamente personas que se inclinen por su opción: sus electores son más fieles. Esta es también la debilidad de Kast, Kaiser y, en menor medida, Matthei. Esta masa, de alrededor de cinco millones de personas, no tiene el apego tradicional a sus opciones electorales que vimos por décadas. Por eso, una imprecisión o un acierto en un debate hoy puede ser fundamental.
Estamos a tres semanas de la elección y a horas de un nuevo debate entre las ocho candidaturas presidenciales. Existe una extensa discusión sobre cuánto incide una instancia como esta en las decisiones de los electorados, pero lo esencial es que estos eventos marcan agenda. Durante días hablaremos de lo que ocurra en esos minutos; por lo tanto, conviene tener claro a qué puntos prestar atención.
Sin dudas, el primer punto es el formato del debate. Es recurrente que clasifiquemos, en una contingencia electoral, cualquier instancia donde dos o más candidaturas hablen de sus programas o posturas ideológicas como un “debate”, pero no siempre lo es. Si en esta oportunidad las candidaturas no tienen un intercambio mínimo de puntos de vista, lo cierto es que de debate tendrá poco. Asimismo, el formato puede convertir una instancia como esta en algo más atractivo para quienes la estamos observando.
No podemos dejar de prestar atención al contexto previo. Esta fue una mala semana para el Gobierno, que continúa arrastrando las consecuencias del mal cálculo de las cuentas de la electricidad; a lo anterior se sumó el error del SIMCE, cuando miles de estudiantes no pudieron rendir el examen por cuestiones administrativas.
Por su parte, las derechas tienen un debate propio. Más allá de que todas sus candidaturas apunten a criticar la administración Boric, entre ellas existen diferencias importantes que se exhiben recurrentemente en la prensa. A pesar del “te perdono” de Matthei, que parecía abrir un nuevo trato con el comando de Kast, hemos sido testigos de que las diferencias se han profundizado.
Otra variable de contexto son las encuestas. En su amplia gama, la mayoría nos sitúa en un escenario donde Jara parece tener holgura para llegar al ballotage, seguida por Kast; tendríamos un alto grado de predictibilidad. Sin embargo, desde ahí en adelante el panorama se desordena y no es claro. Matthei se afirma en un tercer lugar, y su comando apela al “espiral del silencio” de electores moderados; proyectando un “escenario boliviano” que le permitiría a ella alcanzar la segunda vuelta. Parisi y Kaiser tienen su propio debate, con querellas por injurias de por medio.
Ahora, enfoquémonos en las candidaturas: ¿a qué debemos prestar atención? Es cierto que quienes están en primer lugar no debieran buscar el debate —al final, quien se mueve mucho no sale en la foto—, pero en esta oportunidad es distinto. Kast puede optar por ese camino; así lo ha hecho al menos desde hace dos meses, con una estrategia clara: instalarse como férreo opositor a Boric y hablar sobre seguridad, orden, migración y, en menor medida, economía.
Ese libreto le ha sido eficiente hasta ahora. Pero Jara no puede hacer lo mismo. Para ella no existe proyección electoral que la muestre como ganadora en segunda vuelta. Si bien es cierto que parece tener ya el boleto a diciembre en el bolsillo, también no es menos cierto que, si mantiene las cosas tal como están, es segura su derrota. Algo deberá mostrarnos; al menos una mejor performance que en el debate anterior.
Por su parte, Evelyn Matthei ha desplegado en el último mes una campaña que puede ser leída como la de una candidata moderada, pero eso, al parecer, no le alcanza para desplazar a Kast del segundo lugar. Tiene la misión de seguir remeciendo electorados, una tarea difícil.
El candidato republicano muestra una buena performance en electores nuevos u obligados, al menos mejor que ella, y esa es su principal fortaleza. Sin embargo, la estrategia de ir por ellos, la obliga a despegarse de su línea moderada.
Veremos qué hará Johannes Kaiser, ya que el diputado ha sabido usar instancias como la franja y los debates en su beneficio, que le ha significado un refortalecimiento.
No hay dudas de que Parisi y Enríquez-Ominami jugarán su propio partido. Sus estrategias son claras: mientras Parisi insiste en un populismo de manual, Enríquez-Ominami tiene claro que debe socavar los electores de Jeannette Jara, mostrándose como la alternativas de izquierdas más moderada y alejada de la actual administración.
Durante meses hemos observado un fenómeno peculiar, probablemente gatillado por el voto obligatorio: nuestros electores son cada vez menos leales a sus alternativas. Esto afecta particularmente a quienes tienen su fortaleza en electores nuevos u obligados; por eso Jara no pierde electores, pero tampoco suma masivamente personas que se inclinen por su opción: sus electores son más fieles. Esta es también la debilidad de Kast, Kaiser y, en menor medida, Matthei. Esta masa, de alrededor de cinco millones de personas, no tiene el apego tradicional a sus opciones electorales que vimos por décadas. Por eso, una imprecisión o un acierto en un debate hoy puede ser fundamental.

