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¿Por qué no logramos acuerdos?

Por Ignacio Imas, gerente asuntos públicos Imaginaccion.

La Segunda/ Columna de opinión

30 de agosto 2023

En una década, o quizás más, Chile ha sido testigo de un preocupante fenómeno político: la incapacidad crónica de las élites políticas para alcanzar acuerdos significativos en asuntos cruciales. Este diagnóstico nos lleva a realizar el estudio “Los Fracasos de Nuestro Sistema Político:

 

¿Por qué No Logramos Acuerdos?”.

 

A pesar de que algunos puedan considerar el acuerdo de noviembre de 2019 como un momento excepcional, nosotros sostenemos que este se lleva adelante más por la violencia, siendo una medida de emergencia que una manifestación genuina. Esto es especialmente evidente cuando los temas prioritarios en aquel entonces, continuaron sin respuestas.
Ahora ¿por qué hemos sido testigos de estos preocupantes niveles de fragmentación y polarización que han dejado al sistema político con una capacidad de respuesta limitada?


La decisión de reemplazar el sistema binominal por uno proporcional fue un paso importante, pero no sus consecuencias. La inexistencia de umbrales de entrada y los cambios para formar nuevos partidos políticos, junto con el voto voluntario, generaron un terreno propicio para congresistas electos en base a discursos identitarios, lo que condujo a la proliferación de nuevos partidos los cuales dejaron de interpretar a la sociedad en su conjunto.


La crisis de confianza y representación es un problema de larga data que ha sido abordado por las élites sin éxito. En realidad, la situación ha empeorado con el tiempo. Esta circunstancia ha llevado a que las personas busquen nuevos liderazgos que abracen discursos populistas, y el propio establishment se vea tentado a seguir este camino.


Las redes sociales han desempeñado un papel crucial en el incremento de la polarización. Aunque estas plataformas han democratizado el acceso a la información, también han facilitado la difusión de medias verdades y noticias falsas. Algunos actores han aprovechado esta oportunidad para propagar sus mensajes y ampliar su alcance.


También es importante el impacto que las experiencias internacionales tienen acá. Líderes como Nayib Bukele no solo han servido de ejemplo para nuestros dirigentes, sino que también han influido en la percepción ciudadana.


Ahora, en lugar de quedarnos en el diagnóstico, ¿cuál es la vía de solución? Es imperativo que nuestra dirigencia política asuma un rol proactivo. Deben ser los primeros en entender la gravedad del panorama. Además, es esencial que la ciudadanía reconozca la complejidad de aceptar que discursos y liderazgos polarizantes son soluciones efectistas. Desafortunadamente, ni siquiera podemos estar seguros de que exista una comprensión plena de la seriedad de los acontecimientos que están teniendo lugar.

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