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Confianza y comunicación
14 abril, 2016
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Por Claudia Miralles Abarca, Gerente de Imaginaccion Comunicación Estratégica

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En la agenda 2016, se ha instalado el relato político y ciudadano, e incluso empresarial de la denominada “crisis de confianzas”.

La desconfianza es mala consejera y puede llevar a decisiones aventuradas. Confiar, en cambio, a riesgo de ser vistos como ingenuos, parece ser la base de sociedades más optimistas y prósperas. Uno confía porque cree que el otro va a cumplir sus promesas. Si no las cumple, pensamos que no fue capaz de sostenerlas, y eso abre la puerta a renovar la confianza. Cuando es por falta de honestidad o negligencia, el vínculo se rompe. 

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Esto último es clave desde el punto de vista de la gestión de la comunicación. De cara a los nuevos estándares sociales, hoy por hoy, la demanda por servicios comunicacionales apunta precisamente a recuperar, renovar o construir nuevos modos de relación entre las organizaciones y sus diferentes audiencias.

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Mirar el entorno desde este enfoque permite hacerse cargo del juicio de estima que hemos sembrado en los otros. Esto es, la reputación.Confiamos precisamente porque estimamos que un producto o servicio nos será satisfactorio, basados en nuestra experiencia previa. 

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Al contrario, es posible afirmar que  las audiencias  reaccionan negativamente  y se ven fuertemente  impactadas en recordación, admiración, sentimientos positivos hacia una marca (la dimensión emocional de la reputación), cuando se comenten errores en los ámbitos financieros, éticos, laborales y sociales. Resulta desde esta perspectiva imprescindible incorporar esos aspectos en la gestión de las comunicaciones.

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La mejor manera que tienen las empresas de comunicar es a través de sus vínculos.Por lo tanto, frente a la brecha de confianza, “obras son amores y no buenas razones”.

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Supone hacerse cargo no sólo de lo que declaro, sino de mis acciones, pues, “me comporto como comunico” o dicho de otra forma, hago lo que declaro.

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Publicada en Cooperativa.cl

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