ANÁLISIS / Minuta Reunión Covid-19

08 de enero 2021

El covid-19 en la segunda ola

La segunda ola del Covid-19 que esperábamos para marzo de 2021 se adelantó a enero, ya desde noviembre de 2020 comenzó a subir sostenidamente la cantidad de contagios. En enero estamos viendo cifras de contagios diarios similares a las de mediados del año pasado, cuando observamos los peak de junio y julio. Es posible que esta segunda ola no tenga la magnitud de la primera, pero el número de notificaciones de estos días permite afirmar que ya estamos en la segunda ola de propagación del virus. Si bien hay una alta correlación positiva entre número de exámenes PCR y número de contagios covid y tenemos el doble de capacidad de hacer exámenes que en la 1ª ola, lo que es bueno porque permite atender antes a los contagiados, se ve muy difícil que la trazabilidad alcance los estándares requeridos para un control eficaz de la propagación del virus covid-19. Los expertos de ICOVID dicen que la trasmisión de la pandemia de parte de personas que portan el virus es muy veloz. La facticidad de la trazabilidad es compleja y exigente. Alude también a la cantidad de casos activos asintomáticos que trasmiten el contagio por los días que transcurren entre la percepción de los síntomas y la aplicación del test PCR, de modo que cuando resulta positivo el test, ya ha circulado esa persona como trasmisora del virus en su fase más activa, la que durará por 7 días más. Tenemos evidencia de un alza sustantiva de la velocidad de contagios y de la cantidad de activos en esta semana, que ocurre simultáneamente en regiones del sur, del norte y metropolitana. Se observa también que cuando hay un notable aumento del número de test y rapidez en la entrega de sus resultados, crece también la circulación y movilización de la gente que no respeta estrictamente las medidas de autocuidado. Esto hace cada vez más difícil controlar la transmisión del virus aplicando el TTA. El desplazamiento de la gente entre distintos territorios, la concurrencia a ferias, la asistencia a reuniones grupales y fiestas y el comercio callejero que concentra a muchas personas en espacios reducidos, hace prácticamente imposible hacer el seguimiento y trazar los contactos de los eventuales portadores de covid-19. Aún a los que se logra detectar es difícil que se consiga supervisar si están siendo disciplinados en el respeto de las medidas de confinamiento y autocuidado para cortar el flujo de trasmisión de la enfermedad. Una mirada optimista podría indicar que hay un número importante de personas que ya se contagió con la primera ola y que el plan de vacaciones que se inicia ahora podría ayudar a disminuir la curva de alza de contagios de esta segunda ola. Sin embargo, se ve que este plan de vacaciones es difícil de manejar y se observa cada vez mayor dificultad para volver a fases iniciales de confinamiento, en el caso que se aceleren las curvas de contagio y positividad en determinadas localidades.

Riesgos del Plan de Vacaciones

El Plan de Vacaciones anunciado por la autoridad sanitaria para abrir un espacio de salida al largo y difícil encierro de las personas y para permitir el encuentro presencial con familiares y amigos, tiene también la justificación económica y social de aprovechar el verano para reactivar los sectores productivos de bienes y servicios más dañados por el impacto de las medidas de contención de la pandemia del covid-19, que ya se extiende por 10 meses en nuestro país. Algunos de los riesgos que el Plan de Vacaciones deberá afrontar son la llegada masiva de personas a playas y lugares donde se producen aglomeraciones y donde es más probable que se relaje el autocuidado de uso de mascarillas y distanciamiento social. La venta y el consumo de alimentos y bebidas en lugares con aglomeración de personas sin adecuadas medidas de protección son difíciles de fiscalizar. Se observa que el desplazamiento de la gente se dirige mayoritariamente hacia las playas de la Región de Valparaíso, de Coquimbo y de la Araucanía, donde la infraestructura sanitaria es insuficiente y se puede saturar rápidamente. Se podría provocar una situación muy explosiva que desborde la capacidad de atender oportunamente una ola creciente de contagios por covi-19, agravada ahora por la cepa británica. Algunos alcaldes piden que se exija el PCR para otorgar el permiso de vacaciones y posiblemente abundarán nuevas demandas de los alcaldes de las localidades más impactadas por el desplazamiento de la población para que se regule más este plan de vacaciones.


 

Capacidad de respuesta sanitaria más baja para afrontar la segunda ola

La segunda ola ya se presenta en los establecimientos hospitalarios. Se constata que en los últimos días ha comenzado a subir significativamente la llegada de mayor número de pacientes covid y la ocupación de camas críticas en los establecimientos públicos y privados de salud. Las instalaciones están siendo ocupadas por pacientes covid pero una gran proporción de estas están ocupadas por pacientes de otras patologías, que resultaron agravadas por la postergación de su oportuna atención durante los meses en los que se priorizó el tratamiento de personas con covid-19. La capacidad de respuesta de parte del sistema hospitalario hoy es más baja también por efecto del cansancio y ausentismo por enfermedad del personal de salud, que ha debido trabajar intensamente durante muchos meses en condiciones de alto riesgo. Se suma a lo anterior que el personal hace uso de los días de vacaciones prioritariamente en este período del año. Especialmente se teme la falta del personal técnico con experiencia para atender las camas críticas ante una eventual aceleración de la demanda de pacientes infectados por covid-19 tanto en sector público como privado de salud. El Ministro Paris hoy mismo dice “nos preocupan dos cosas importantes: la sobrecarga que van a recibir y están recibiendo los establecimientos de salud, ya se está notando en los servicios de urgencia y en la situación de las camas críticas que pueden ser ocupadas en unos días más, porque el paciente se enferma y a los 10 y 14 días comienza a tener la situación más delicada”.

La vacuna contribuye a limitar el aumento de contagios de coronavirus

Para la autoridad sanitaria será clave asegurar un buen abastecimiento de vacunas para conducir políticas de salud que hagan posible gestionar los contagios con covid-19 y con la nueva cepa británica. Nuestra historia sanitaria del país es valorada por el éxito de las campañas de vacunación que se han efectuado cíclicamente para controlar algunas epidemias. La experiencia de la última vacuna contra la influenza demuestra que en pocos meses se puede cubrir la proporción de población suficiente para alcanzar inmunidad comunitaria. Por tanto el Ministro puede recurrir a la logística y el personal existente para implementar y ejecutar la vacunación contra el covid. El desafío ahora es acelerar la vacunación y fortalecer todas las acciones que contribuyan a que la gente aplique las medidas de autocuidado que la autoridad sanitaria disponga. El cansancio de la gente y especialmente las necesidades apremiantes de obtener ingresos para paliar las necesidades básicas y atenuar las pérdidas en calidad de vida de las personas y familias, han llevado a no cumplir el confinamiento o a hacer uso y abuso de los permisos para realizar actividades fuera del hogar. El tiempo transcurrido en confinamiento y la experiencias de ver y escuchar el alza creciente de estas malas prácticas sin percibir sus consecuencias evidentes, han contribuido a erosionar la confianza en la efectividad de tales medidas instruidas por la autoridad sanitaria. El liderazgo de la autoridad sanitaria se ha visto afectado también por la presión en favor de una relajación de las medidas de confinamiento que proviene de autoridades políticas y económicas y de sectores gremiales y alcaldes. La fuerza de las recomendaciones de la autoridad sanitaria se diluye con la apertura a la reactivación del comercio y los servicios, reconociendo sin embargo que da empleo e ingresos a un gran contingente de la población que lo necesita con urgencia para aliviar sus duras condiciones de vida cotidiana.

Algunas consideraciones ante el escenario actual

Estamos ante un dilema entre el confinamiento sanitario, la apertura al plan de vacaciones, la situación socioeconómica y el sustento de una mejor situación sanitaria en el país. Los recursos públicos y privados utilizados para afrontar la pandemia y sus impactos sobre la actividad nacional están llegando al límite de debilitar la solvencia fiscal y de las empresas y ponen en severo riesgo su futura recuperación. Se está agotando la capacidad de recurrir a las transferencias fiscales y al uso de los ahorros de las personas que estaban destinados a la cobertura de otros riesgos contingentes. Pensamos que sin cambios en el plan de confinamiento durante el curso de este primer semestre de 2021, será difícil sujetar la situación social y económica y poder cumplir las metas sanitarias. El país requiere que durante este primer semestre del año 2020 la autoridad sanitaria procure la vacunación de una proporción suficiente de la población de modo que se puedan dedicar los recursos fiscales a inversión pública que genere empleo y dinamice la economía del país.

La autoridad sanitaria podrá contener la segunda ola de propagación del coronavirus y su impacto de pérdidas sociales y económicas si fortalece su liderazgo para conducir el plan de vacunación nacional.