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“Arrau agarra un fierro caliente y tendrá el desafío urgente de mostrar medidas que generen un impacto rápido”

  • hace 3 horas
  • 5 Min. de lectura

24 de marzo 2026. Las Últimas Noticias

Ignacio Imas y la nueva configuración del gabinete del Presidente Kast



El desangramiento en popularidad y evaluación ciudadana ya es un hecho', dice el analista.


La no tan sorpresiva salida de las ministras vocera de gobierno, Mara Sedini, y de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, implica algunas reconfiguraciones en la escala de poder del gabinete del Presidente José Antonio Kast, que el cientista político y gerente de Asuntos Públicos de Imaginacción, Ignacio Imas, analiza así: 'El peso político del gabinete no sufrió alteraciones profundas. La salida de figuras como Sedini y Steinert, al carecer de filiación partidaria y de una influencia política significativa, tiene un impacto marginal. Lo que ocurrió sí puede mover la aguja ciudadana, y da mayor fluidez en la gestión', comenta.


'Por otro lado, el rebaraje que posiciona a Arrau y Alvarado como nuevos biministros mantiene el equilibrio de fuerzas y da tranquilidad tanto a Republicanos como a Chile Vamos. Al ser Arrau un hombre cercano al Presidente Kast y Alvarado una figura afín a la derecha tradicional, ambas almas quedan satisfechas. Dado que el resto del equipo ministerial sigue teniendo un perfil político bajo, el statu quo se mantiene. Sin embargo, la llegada de Alvarado a la vocería marca una diferencia importante: aporta la garantía de un perfil con destreza política, buen manejo de medios y capacidad para resistir la alta exposición pública', sentencia.


¿El cambio estuvo más en sintonía con el gobierno de emergencia que defiende el Presidente?


'La sintonía sigue siendo más o menos la misma que antes del cambio de gabinete. Es importante señalar que la experiencia del nuevo ministro Arrau en seguridad y orden público es una incógnita; sus antecedentes conocidos se limitan a su rol como intendente y su paso por Obras Públicas. Es probable que el Presidente haya decidido instalarlo en este cargo para mantener un control más estrecho sobre el ministerio, o bien para asegurar esa cartera en manos de una figura de su propio partido. Esta es una historia que recién comienza a escribirse. Lo complejo para el gobierno es la percepción ciudadana de que están reaccionando tarde. En este escenario, Arrau agarra un fierro caliente y tendrá el desafío urgente de mostrar medidas que generen un impacto rápido y directo en la gente'.


¿Solo sacaron a Sedini y Steinert por mal desempeño?


'El propio Presidente había declarado que no tenía contemplado un ajuste ministerial en esta época del año. Sin embargo, la presión sobre el desempeño de Sedini y Steinert se volvió insostenible, al punto de detonar crisis estructurales en el gobierno. En el caso de Sedini, sus falencias obligaron al Presidente a asumir de facto el rol de vocero, generándole un evidente desgaste político. Por su parte, Steinert se hizo cargo de forma deficiente de la principal promesa de campaña de Kast, por lo que las piezas debían moverse con urgencia. A pesar de este ajuste, el desangramiento en popularidad y evaluación ciudadana ya es un hecho. La experiencia comparada nos indica que la probabilidad de revertir altos niveles de desaprobación es muy baja. Hoy, esos niveles bordean el 50% en todas las encuestas; por lo tanto, si el gobierno logra repuntar, se convertirá en un verdadero caso de estudio'.


¿Era necesario empoderar más a Alvarado para acabar con los problemas con el segundo piso?


'La polémica respecto al segundo piso fue instalada por el propio Presidente del Partido Republicano, el senador Squella. Por lo tanto, es él quien debería responder si se siente satisfecho con este nombramiento, y si considera que Alvarado se convertirá en un verdadero contrapeso frente a los asesores presidenciales. Lo que sí es un hecho es que la figura del biministro Alvarado entrega garantías de una mayor y mejor gestión política. La visión del segundo piso está muy alineada con la del ministro Jorge Quiroz; el desafío será ver si Alvarado, en conjunto con el ministro García Ruminot, logran erigirse como un contrapeso efectivo frente a esta díada del segundo piso y Hacienda, la cual tiene una visión bastante más dogmática en la implementación de las políticas públicas'.


¿Es buena, o no, está figura de los biministros?


'Crear estas figuras de biministros cumple con la promesa de campaña de hacer más eficiente el gasto del Estado, aunque en la práctica no se traduce en grandes recortes, ya que la estructura ministerial continúa intacta. Ahora bien, si bien esto va en la línea de lo comprometido por el Presidente, no garantiza por sí solo una buena gestión. El ministro De Grange tendrá una presión importante sobre sus hombros. Su expertise técnica en el área de transportes es ampliamente reconocida; sin embargo, la interrogante es si logrará conducir un monstruo como es Obras Públicas, sobre todo considerando que es un ministro independiente, sin un partido político que lo sostenga. Al final, el éxito del modelo dependerá de cada nombre propio. Sin duda, será una prueba de fuego para De Grange'.


¿Qué mensaje político intentó transmitir el Presidente con este cambio?


'La fecha elegida para este cambio de gabinete fue extraña, ya que apenas 24 horas después el gobierno se anotó un tremendo triunfo al lograr tramitar la megarreforma en solo un mes. El pálpito que me queda es que el Presidente no deseaba concretar este ajuste ministerial, en parte porque marca dos nuevos récords que no son positivos para su administración: el cambio más rápido y el primero antes de una Cuenta Pública. Resulta lógico pensar que fue la presión ciudadana y política lo que lo empujó a concretarlo. A pesar de esto, el mensaje de fondo parece ser un intento de inyectar una dosis de realismo y de dar por concluida una etapa: la de instalación. Insisto, ahora el desafío es ver si logra sacudirse los resultados negativos de ese periodo inicial. Tiene una ventana muy corta, de máximo tres semanas, por lo que necesita mover las cosas rápido y con medidas que causen un impacto real'.


¿Este ajuste responde a una crisis interna o a un movimiento para relanzar la agenda del gobierno?


'Responde a ambas cosas. El gobierno comenzó a empantanarse en el día a día, ya que mientras buscaba avanzar por un lado, evidenciaba importantes falencias por el otro. La única forma de sacudirse esto era mover las piezas con cierta profundidad, para comunicar así que el ajuste no era puramente retórico, sino que tenía sustancia. Dicho esto, hay que considerar que los cambios no solo deben ser de nombres, sino también apuntar a las dinámicas propias de la política y del poder, que es donde reside el diseño estructural del gobierno. Y en ese aspecto, las cosas no cambiaron sustancialmente'.

 
 
 

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