Pandemia: Crisis sanitaria y crisis económica. Notas políticas
07 DE MAYO, 2020

Por Catalina Bau Aedo , Gerenta Asuntos Públicos Imaginaccion.

La caída de la confianza en las instituciones es un fenómeno global que se arrastra hace años, sin embargo, en Chile se vio agudizado por el 18 de octubre del año pasado. A los malos resultados de los Partidos Políticos y Congreso, se agregaron a otros organismos que gozaban de buena salud como Carabineros y las Fuerzas Armadas, adicionalmente, la figura presidencial vio mermada su adhesión bajando su aprobación a cifras nunca antes vista desde el triunfo de la democracia. Pasados meses de esa crisis, esfuerzos más o esfuerzos menos de cada uno de estos afectados para recuperar la confianza ciudadana, surgió una nueva contingencia, ahora sanitaria, el COVID-19.

Para enfrentar la pandemia la experiencia a nivel de todos los países de Oriente y Europa, el actor que debe tomar protagonismo es el Estado, este es el único que posee los recursos humanos y económicos, y herramientas políticas para diseñar acciones que afronten este desafío. Las Políticas Públicas diseñadas e implementadas como en cualquier otro sistema democrático deben estar revestidas de legitimidad por parte de los ciudadanos, condición para ser valoradas y respetadas. No obstante, y tal como fue descrito, hoy poseemos un importante grado de desvalorización de las instituciones pilares del Sistema Político, y ha surgido un sentimiento de escepticismo, críticas y peor aún quienes no consideran relevante las medidas de autocuidado que insta la autoridad para evitar que la pandemia se propague y colapse el sistema de salud, afectando a un número importante de vidas. Es así como a pesar de las alertas de las autoridades y las medidas restrictivas del estado de excepción, hemos visto centenares de vehículos desplazándose desde Santiago a otras regiones, junto a un aumento de la afluencia publica en parques.

Gestión del COVID-19:

La gestión de la pandemia en materia sanitaria durante el primer momento generó una importante desconfianza a nivel de oposición y también por parte de la ciudadanía y entidades científicas, quienes solicitaban cuarentenas inmediatas y completas. Por su parte, el Gobierno optó por las llamadas “cuarentenas alternativas”, algo singular a lo que habíamos visto en distintos países. Así durante el mes de abril existió una tasa de positividad diaria que no superó en la mayoría de los casos, el 9% sobre la cantidad total de testeos diarios. Adicionalmente, Chile ha mostrado la tasa de testeo más grande de Latinoamérica, y de las más importantes por millón de habitantes en el mundo, siguiendo el modelo de Corea del Sur. Por otra parte, la tasa de letalidad también se ha mostrado de las más bajas del mundo sin superar el 12% de los contagiados durante el mes pasado. Esto mostraba un escenario positivo y lograba consolidar el modelo diseñado y adoptado por las autoridades, sin embargo, esto tuvo un vuelco relevante apenas se inició el mes de mayo. Durante los primeros días del mes, la tasa de contagios ha superado el 10%, llegando en un día a los 1200 casos con un peak del 18%, aunque el número de fallecidos se ha mantenido estable. No obstante, esta situación puede empeorar con el transcurso de los días por diversos factores. El primero, es el traslado de los contagios desde la zona oriente al poniente de la Región Metropolitana donde existen niveles de carencias y hacinamientos importantes. La segunda, es el inicio del periodo de enfermedades virales como la influenza, que tiene un mayor incremento durante el mes de junio y julio.

La autoridad ha esgrimido que este incremento se debe al mayor volumen de testeo a nivel nacional, pero esto no tiene base empírica ya que desde los últimos días de abril y los primeros de mayo en la Región Metropolitana –zona que contempla en promedio el 75% de los casos nuevos- la cifra de test se mantiene entre 4300 y 4500. Esto ha dejado de lado los discursos basados en que nos acercábamos a la denominada meseta de contagios, y comienza a generarse otro debate sobre el fenómeno que está teniendo y es el propio Ministro de Salud que ha señalado que estamos frente a la batalla de Santiago por controlar los contagios, aumentando las cuarentenas a zonas donde su población requiere desplazarse para trabajar y donde el teletrabajo tiene menor incidencia. Estas mismas comunas son aquellas donde hay mayores niveles de vulnerabilidad y presencia de colonias de migrantes. Es así como no solo el Plan de Retorno Seguro, sino también la forma de enfrentar el COVID- 19 por parte de la autoridad comienza a debilitarse aún más frente a la ciudadanía y se desconfía de los mensajes entregados por quienes tiene que proteger a los ciudadanos.

Resultados de la Falta de Legitimidad:

La deslegitimidad es un terreno fértil para que existan actores políticos radicados en el Congreso que busquen revertir esta situación rápidamente, y así surgen propuestas populistas como la de nacionalizar los fondos de pensiones. Este proyecto es inconstitucional, porque todo lo relativo a seguridad social es una materia de exclusiva iniciativa presidencial, pero tiene como principal consecuencia modificar la Agenda y el debate sobre proyectos como el Ingreso Mínimo Familiar de Emergencia que pierden relevancia para los medios y la ciudadanía. Por otra parte las discusiones dilatadas de temas importantes como garantizar los servicios básicos a la ciudadanía, aumentan el desprestigio de los legisladores y muestra incapacidad del Gobierno para llevar acuerdos en el Congreso.

Por otra parte, el Gobierno ha mostrado señales contradictorias en tanto propone el Plan Retorno Seguro y la apertura de lugares de masiva concurrencia como centros comerciales o parques nacionales, pero a la vez comienza un importante incremento de casos y mayor número de ciudadanos en cuarentena. Ambas cosas se observan como señales contradictorias y que se está poniendo el énfasis en volver a la normalidad sin medir los efectos sanitarios.

Ninguna de las dos vías otorga un resultado satisfactorio para las personas, porque en una se pierde el debate de proyectos relevantes, y por otro, la autoridad comienza a perder legitimidad. Más bien se generan otro tipo de problemáticas que están relacionadas con efectos sanitarios y económicos. Estos se pueden ver en la crisis que comenzamos a ver en los sectores de menores recursos, especialmente en los migrantes quienes han tenido que pasar afuera de sus Consulados durante días como lo sucedido con bolivianos y peruanos, peor aún, el caso de ciudadanos venezolanos varados en el aeropuerto ya que su país no ha entregado señales de tener intenciones de repatriarlos, abriendo para las autoridades un nuevo frente de aumento de contagios y también un problema político que puede complejizarse con el pasar de los días. Otro efecto que vemos es el temor en la población que conociendo su realidad económica teme por una potencial falta de fuente laboral, y ver en peligro su propia vida por un potencial colapso del sistema de salud público.

Los periodos de crisis como el que vivimos por la pandemia, pueden transformarse en una bisagra que puede desencadenar resultados positivos, esto ya se ha visto en las mejoras de las cifras de aprobación del Presidente, pero también empeoran la situación de descontento y desconfianza. Dependerá de cómo los tomadores de decisiones quieran enfrentarlo, si desean o no regenerar ese tejido social con la ciudadanía y recuperar su confianza, objetivo como este debiera ser prioridad por el bien de la Política, y especialmente considerar que aún está vivo el germen de las protestas de Octubre en especial en los grupos más perjudicados por la crisis económica que tendremos que enfrentar los próximos meses.

Estamos en un momento donde el arte de gobernar debe estar presente. Se requiere ir dando los pasos seguros y comunicar adecuadamente para evitar que en este momento, en el que la ciudadanía depende de las decisiones que tome la autoridad, para que estos las sigan y las respeten por el bien de todos y que la crisis sanitaria se pueda superar con los menores efectos en vidas y en la vida de los ciudadanos.

Veremos en los próximos días endurecer medidas de control y nuevas zonas con cuarentena, cuestión necesaria para el éxito en materia sanitaria. Sin embargo, es de vital importancia evitar los mensajes contradictorios y las medidas sin coherencia. La ciudadanía respetará y cumplirá lo que se le impone en materia sanitaria, mientras vean que las autoridades tienen como primer objetivo salvar vidas y luego atenuar los efectos en todos los hogares sobre la situación económica.

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